Hace unos años, me encontré atrapada en un ciclo de resentimiento y dolor. Cada vez que algo o alguien me lastimaba, me costaba mucho perdonar y dejar ir. Me di cuenta de que esto solo me estaba robando mi paz y bienestar.
El momento de cambio llegó cuando decidí tomar control de mis emociones y comenzar a sanar. Empecé a practicar la auto-compasión, aprendí a escuchar mi voz interior y a reconocer mi propio valor.
Soltar el resentimiento no fue fácil, pero al hacerlo, me sentí más ligera y en paz. Aprendí que perdonar no significa olvidar o justificar, sino liberarme de una carga que solo me estaba afectando a mí.
Si quieres saber más sobre cómo este proceso de perdón me ayudó a transformar mi vida, te invito a ver el video que he preparado en mi canal de YouTube. Allí comparto más detalles y herramientas que me ayudaron en este camino. ¡Espero que te sea útil!